A veces vamos por la vida, tratando de controlar absolutamente todo lo que hacemos, a veces vamos por la vida, siendo empujados, por otras personas, por otros grupos, a veces vamos siendo guiados por gente más sabia, o por personas que ven cosas que nosotros no podemos. En esta ocasión la actividad nos muestra un poquito de eso, un poquito de la confianza y la desconfianza, de cómo es que todo va bien hasta que algo nos pasa, y entonces no aceptamos tan fácilmente que alguien siga guiando tus pasos del todo, en especial cuando no tienes control completo sobre lo que estás haciendo y estás bajo órdenes de alguien más.
La actividad era simple, íbamos a actuar como robots, siendo 3 en cada equipo, uno sería el conductor, los otros 2 serían robots, quien conducía, con palmadas en la espalda, controlaba la dirección en la que caminaría el robot, y cada que hubiera necesidad de detenerse. Quien estaba como robot, tenía los ojos vendados, por lo que era entonces el conductor, el único que sabía por dónde ir para que los robots, no se golpearan.
Creo que muchas veces estamos propensos a esto, a caminar a ciegas, llenos de confianza por alguien, pero una vez que esa confianza se ve hasta cierto punto traicionada, que tan sencillo es volver a confiar? que tan sencillo es hacer lo que hacías antes, caminar tan rápido, tan seguro de ti...creo que de igual manera, para quien conduce no es tan fácil, puesto que a veces tener a 2 personas caminando al mismo tiempo, a diferente ritmo, se torna complicado, porque no sabes cuando dirigir a uno u al otro, mientras ellos no pueden hacer nada por sí mismos, creo que es sencillo ver que necesitamos generalmente la ayuda de otros para poder hacer las cosas bien, pero también debemos de tener los ojos bien abiertos, para quien haga falta ayudar. Es un trabajo de todos y para todos, no hay que tomarlo a la ligera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario